Qué tal andas de empleabilidad

A decir verdad, estoy muy contenta y agradecida de tener hoy en mi “cobijo digital” a una persona que cada vez que lo leo, no me deja indiferente; porque lo caracteriza su manera de comunicar, su naturalidad y lo bien que desarrolla los temas que aborda, a veces tan delicados como es el del empleo.

Esta vez tengo como invitado, compartiendo sus conocimientos y su experiencia, a Maxi Peñas. Para mi una de las personas que más conoce sobre empleabilidad y orientación profesional por eso que cada vez que hablo de él, lo refiero como el “padre” de estos temas. Con lo cual, si no lo conoces te invito a que lo leas y sigas en sus redes que las encontrarás al final de su post.

Maxi nos deja en este post mucha información adicional que te recomiendo que la revises. Para organizarla mejor, la tienes en naranja.

¿Qué tal andas de empleabilidad?

Antes de nada, me gustaría dar las gracias a Grace Salazar por invitarme a su blog, a su “casa digital”, uno de los blogs de referencia en temas de empleabilidad y desarrollo profesional y que, a mi modo de ver, aporta un plus en forma de vivencias personales, aderezado con toques de optimismo, pasión, cercanía… ¿alguien da más?.

Hace nada, escasamente unos días, el gobierno acaba de publicar el  Plan Reincorpora-t (2019-2021) para prevenir y reducir el desempleo de larga duración; un plan, estructurado en torno a 6 ejes:

  • Orientación
  • Formación
  • Oportunidades de empleo
  • Igualdad en el acceso al empleo
  • Emprendimiento y
  • Mejora del marco institucional

Y, cuyas 63 medidas, entre las que podemos encontrar algunas como: formación en competencias claves y digitales, apuesta por itinerarios personalizados de empleo, inclusión de cláusulas de carácter social en los contratos del sector público, fomento de la economía social y solidaria y del autoempleo, buscan reincorporar a unas 500.000 personas paradas de larga duración en un plazo de 3 años.

Visto lo anterior y, teniendo en cuenta que algunas de las propuestas se encaminan a la mejora de la empleabilidad, vamos a ver como tú, si tú, que estás en desempleo, que acabas de finalizar tus estudios, que buscas un entorno laboral nuevo, que sientes que la situación es “desesperante”, que has llegado a la conclusión de que no hay nada que hacer, que tienes la convicción de que nada de lo que pongas en marcha puede influir en el resultado que buscas –empleo-, puedes hacer algo por tu empleabilidad y por tu búsqueda activa de empleo (bae), comenzando, por ejemplo por:

Cambiar tu actitud ante el proceso, por interiorizar “otras formas” de buscar empleo, por adaptarte a las “reglas” del mercado laboral actual –que no solo, tienen que ver con enviar corrículums “a diestro y siniestro”, que hay que “ponerse en el lugar” de las personas que tienen la capacidad de tomar decisiones en cuanto a tu empleo, que entre otras cuestiones, buscan minimizar riesgos en un proceso de selección, que hay que entender e implementar cuál es la “vía” que cada empleador/a prefiere para “hacerse” con el talento y ajustarnos a la misma y que acceder a una empresa nueva, implica mucho más que acceder a una ocupación o a un puesto de trabajo.

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En este caso, hay aspectos que se deben tener en cuenta como misión, visión, valores, cultura, a ser posible, alineados con los tuyos, que suponer que algo (empleo) no existe cuando no lo encontramos, quizás no siempre sea cierto (igual conviene revisar y “refrescar” nuestra estrategia de búsqueda), que estaría bien que…

…. Te prestases atención –sí, a ti- a lo largo del camino, que cuidases de ti, de tu “energía” (no la malgastes, no es infinita) y que, en la mayoría de las ocasiones, la cantidad de tiempo que inviertas en “conocerte”, en definir objetivos, en diseñar una estrategia y un plan, en preparar tus herramientas de comunicación y en pasar a la acción; quizás no sea directamente proporcional a las opciones (resultados) que obtengas –o, sí- pero, seguramente, habrás reducido, bastante aquellas “variables” que dependen, por ejemplo, del azar/suerte (en muchas ocasiones, factor clave, cuya importancia crece a medida que la “inversión en unx mismx” decrece), amén de “sentar las bases” para una propuesta profesional sólida, clara y elaborada.

“Una mentira en dos palabras: no puedo”
Joaquín Sabina

Visto lo anterior, me gustaría profundizar en alguna de las variables ya mencionadas, a las que conviene prestar atención, si te encuentras en alguna de las situaciones antes señaladas:

1.- No tengas miedo a pedir ayuda

Acércate a un/a profesional de la Orientación Laboral, Coach, Asesor/a…Pero, no te fíes de aquel o de aquella que te diga que “haciendo esto, vas a conseguir tal o cual empleo”.

Los procesos de Orientación Laboral no son ciencia. Vaya, ¿pensabas que sí?, pues, siento desilusionarte. Quizás, tienen más de arte. Aunque hay muchxs que, todavía, nos asimilan a “adivinxs con bola de cristal y todo”, “fuentes de información”, “modelos, ejemplos a seguir”, “cuasimédicos que diagnostican”, ”solucionadorxs” o “formadorxs”, la mayoría ya nos perciben como facilitadorxs, como “compañerxs de viaje”, capaces de acompañar a las personas a ponerse en valor para, así, generar más opciones laborales en un entorno determinado.

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En cualquier caso, se dan cita un montón de variables que hay que tener en cuenta, para las que viene muy bien contar con el soporte de una serie de herramientas –muchas de ellas ya en formato “digital”- que apoyan el proceso y, lo que es más importante, sirven de guía en la toma de decisiones.

Así, contamos con herramientas que “miden” el nivel de empleabilidad de una determinada persona, asignando puntuaciones a determinadas variables, unas más objetivas que otras, unas más mensurables que otras, unas más “trabajables” que otras –nivel de estudios, número de contactos, imagen personal, edad, sexo…- y que nos permiten organizar la intervención y, además, “cuantificar” la mejora en función de la realización de las actuaciones propuestas en el itinerario. Otras que, como el perfilado estadístico, “clasifican” a las personas, en función de determinadas variables –personales, experiencia, formación y demanda existente-, permiten, por una parte, estimar la probabilidad de la salida del desempleo y, por otra, identificar aquellas variables sobre las que se puede incidir a través de las acciones de un itinerario.

También, contamos con herramientas basadas en el análisis masivo de datos, que facilitan una guía sobre qué tipo de intervenciones –“pautadas” en un itinerario de actuaciones, y con un orden determinado- son más exitosas, es decir, alcanzan los objetivos propuestos al inicio del camino.

Existen muchas otras que, sin hacer de la Orientación Laboral un método científico, sí aportan información clave al tándem Orientador/a-Orientadx. Sin embargo, hay variables de las poco cuantificables, como por ejemplo la motivación. Sí ya sé que hay escalas que, en función de expectativas y necesidades, interpretan qué actuaciones se convierten en motivacionales que, a mi modo de ver, son claves para trabajar en orientación laboral, y en las que, la “simple” observación diaria (podríamos llamarla “análisis de evidencias”, ¿a que queda más científico?), te aporta una información muy interesante.

Aquí, la constatación de acciones y comportamientos como el tiempo real dedicado a buscar empleo/trabajar en su proyecto profesional y la “adherencia” al programa –en forma de asistencia y participación en las actuaciones que se proponen- son “predictores” nada despreciables, primero, porque inciden en la disponibilidad –variable clave porque, aunque es una decisión personal de cada unx, y yo personalmente le daría alguna que otra vuelta, en ocasiones, el “rebajar” tus expectativas mejora tu empleabilidad- y, en segundo lugar, porque van a condicionar, no os podéis imaginar cuánto, el desarrollo de todo el proceso posterior.

Bueno, que me lío, que la idea era sólo reflejar la importancia de contar con soportes que nos “faciliten el camino”, amén de considerar el valor de contar con un apoyo profesional.

2.- Conocer el entorno o el mercado laboral

Saber “qué se cuece” es fundamental, y una actividad clave en un proceso de búsqueda de empleo. Más o menos, quien más quien menos, además de ser consciente de lo anterior, “maneja” algún tipo de herramienta para alcanzar un puñado de conclusiones validas en este sentido.

Ahora bien,

¿Por qué no invertimos otra parte del esfuerzo en conocernos a nostrxs mismxs?.

Yo ya me conozco, pensarás, para qué voy a perder tiempo en eso. Esto que te digo, como todo lo anterior, no es más que una opinión (hay algo de observación y de conversación detrás, pero, como ya te he avanzado, para nada es ciencia). Muchos de los empleos no se consiguen, muchas de las oportunidades no se generan, porque no nos conocemos lo suficiente.

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Y aquí, caben muchas variables. Coge lápiz, papel y atrévete a empezar por:

intereses, motivaciones, habilidades, competencias, personalidad, valores, valor del trabajo, o traducido:

¿Qué más hay aparte del trabajo?, ¿observas algún denominador común?, ¿están o han estado presentes en tu entorno laboral?, ¿qué te mueve?, ¿haciendo qué se te pasan las horas?, ¿qué pagarías por hacer?, ¿qué te gusta?, ¿qué habilidades o talentos naturales tienes?, ¿qué sabes hacer?, ¿es útil a alguien?, ¿cómo te gusta trabajar y relacionarte con lxs demás?, ¿en qué entornos y con qué personas, te encuentras más cómodx?, ¿cuáles son tus líneas rojas?, ¿qué fin tiene para ti el trabajo?.

Hay más, muchas más, hasta es positivo (y recomendable) solicitar feed back para “completar” nuestras opiniones pero, para empezar (y continuar, y revisar de vez en cuando, a menos que te aferres al “yo soy así y, además, no pienso cambiar”), es una tarea que te facilitará una foto fija, incompleta, como casi siempre, que habrás que enriquecer, pero que será un buen punto de partida para “provocar” los siguientes pasos.

Además, y esto es una opinión que cada día tiene más peso. Los procesos de desarrollo profesional o de marca personal, deben comenzar desde dentro, han de partir de cada unx de nosotrxs, han de ir de dentro hacia fuera, buscando comprendernos, desvelando valores, puntos fuertes y singularidades antes de comunicarlo a lxs demás. ¿No te parece que puede merecer la pena?.

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Evidentemente, las circunstancias particulares que rodean a cada persona en desempleo son, eso, particulares. Es decir, puede que no todo el mundo quiera (ni pueda) plantearse el desempleo como un proceso de desarrollo vital, sobre el que apuntalar, además, la búsqueda de empleo.

Hay ocasiones en las que las “urgencias” priman, y la necesidad de encontrar ingresos y de “buscarse la vida” es acuciante. Aun así, estaría bien reservar un tiempo para ir planteando un plan de desarrollo profesional, más a medio plazo.

Una vez realizado lo anterior, sí cabe dirigir la mirada hacia nuestrx clientx objetivo (target). Tenemos que delimitar a quién le puede ser útil nuestra propuesta, qué necesidades estamos en condiciones de satisfacer y problemas que solventamos a fin de adaptar nuestro portfolio.

Merece la pena dedicarle un tiempo a este aspecto (no nos vaya a pasar como a Red Bull que, aunque en principio parece una marca ligada a retos y aventura (deportistas) en definitiva, aquí, en nuestro entorno, algunxs lo utilizan para mezclarlo con alcohol). De ahí la idea de “apuntar” en la dirección adecuada. Ojo, no pasa nada por acotar mercado (sector, ocupación, empresa, producto, cultura, valores, necesidades de contratación, visión, misión, posibilidades de crecimiento profesional, procesos de selección…). Anticípate.

3.- Limitarse a buscar trabajo de “lo tuyo”

Hay muchxs profesionales que se “limitan” a buscar trabajo de “lo suyo” y, lo que es peor, piensan que “lo suyo” es el título aquél que tienen colgado, o enrollado, o que ni siquiera han ido a recoger.

Y no digo que esté mal, pero vayamos por partes. De todo aquello que crees que “aprendiste”, ¿qué tanto por ciento te queda?, ¿por qué no te pones manos a la obra y tratas de extraer las verdaderas competencias (verbo de acción + datos/personas/cosas + adverbio/adjetivo) que atesoras, aquellas que “controlas” (que quieras y puedas ofrecer), a averiguar qué beneficios producen, qué necesidades satisfacen y a quién(es) le(s) pueden ser útiles.

Montas una propuesta viable, lo aderezas con tu manera de hacer (y de ser, y de estar) y la presentas de la mejor forma posible. ¿No crees que esto te facilitará oportunidades sin limitarte a “lo tuyo”?.

Recuerda, no eres tu título (eso en el caso de que lo tengas). Eres mucho más y, tu desempeño profesional, ha de poner la mirada mucho más allá. ¿Y si pasamos del “buscar empleo” al “ofrecer servicios”?.

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Acostúmbrate a matizar una propuesta de valor para un tipo de clientela determinado, habitúate a ofrecer servicios y soluciones. Esto va más de lxs demás, de tus clientxs y sus necesidades, que de ti y tus competencias y actividades.

“Como cuando voy de pesca no pienso en lo que me gusta a mí, sino en lo que prefieren los peces, no cebo el anzuelo con fresas y crema”

Dale Carnegie

Sal, aunque sólo sea un rato, de tu “yo”.

4.- Entorno On Line

Muchas de las personas a las que acompaño en procesos de Orientación Laboral, depositan su confianza (en ocasiones toda) en el entorno on line.

No seré yo el que niegue su importancia y, menos, con la que se nos viene encima en cuanto a “revolución digital”, donde la pertinencia de contar con competencias digitales es cada vez más clara.

Lo que quiero decir es que, buscar ofertas y sólo a través de internet, dista mucho de buscar empleo. Es un canal más, para que nos vamos a engañar pero, un canal, al que se le puede sacar mucho más partido. ¿Ves por dónde voy?.

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Establecer y cuidar una red de contactos: conversar, sí, intercambiar opiniones, solicitar consejos, ofrecerte a colaborar , reconocer valor en lxs demás y demostrar aquello que sabes hacer, incluso el cómo lo haces.

Recabar información relevante sobre clientxs/reclutadorxs/empresas. Y mucho más. Como ves, una cosa es buscar ofertas y, otra muy distinta, utilizar ese canal para darle un empuje a tu proyecto profesional, para que quede claro, también ahí, quién eres, qué haces, cómo lo haces, qué valor aportas y a quién le “mejoras” la vida. Ah, casi se me olvida, en el mundo fuera de la red también ocurren muchas cosas. La mayoría, para qué nos vamos a engañar.

5.- Mercado oculto de ofertas de empleo

Si tal y como dicen numerosas estadísticas (no sé si son tan numerosas, pero de que lo he leído, oído y, hasta dicho, en múltiples ocasiones, sí, de eso sí doy fe), sólo el 20% de las ofertas ve la luz, y a éstas , a la “caza” de las mismas, se dedica el 80% del esfuerzo (y de las personas).

Entonces, ¿por qué no encaminar mis esfuerzos hacia ese otro 80%?, que, además, parece un camino más despejado, con menos competencia. ¿Será por pereza?, ¿desconocimiento?, ¿comodidad?, ¿por no salirse de la norma?, ¿excesivo esfuerzo?, ¿vergüenza?, ¿miedo?.

Veamos, en este punto, el “trabajar” una buena red profesional, es decir, el descubrirla y gestionarla, de manera adecuada, quizá no te asegure el éxito pero, sólo teniendo en cuenta los números anteriores, por cálculo de probabilidades, parece una estrategia a tener en cuenta.

¿Y cómo me pueden ayudar?. Pues, básicamente, a través de recomendaciones, cuando se enteren de una vacante, o te la pueden trasladar (son tus oídos) o pueden referenciarte (son tu boca), y dando cuenta, reconociendo, lo buen profesional que eres (dando soporte a tu propuesta profesional). Vale pero, ¿por dónde empiezo? Pues, tal y como ya te estarás imaginando, por el principio. Venga, vale, por redescubrir tu red, es decir, por coger lápiz y papel y anotar todas aquellas personas que están actualmente en tu red.

Esto lleva un rato ya que, quien más quien menos, a lo largo de su vida ha entrado en contacto con un montón de personas. Por si te sirve, repasa distintos ámbitos de tu vida y, ya verás como “repescas” a personas que tenías “olvidadas”.

Vale, llegados a este punto, revisa la lista y valora con quién(es) te puede interesar retomar el contacto y, además, comienza a explorar el entorno y a poner nombre y apellidos (puede que hasta tengas acceso a más datos, ¿imaginas cómo?) a aquellas personas que te pueden acercar al empleo que buscas.

Dale un par de vueltas, o más, LinkedIn puede ser un gran aliado. Utiliza internet y las redes sociales pero, también, el mundo fuera de la red. Acude a eventos, charlas, presentaciones y págate algún que otro café. En definitiva, emplea todos aquellos recursos y canales que te puedan ser de utilidad. El conectar con otrxs, empatizar, ofrecer, dar y colaborar; sentará las bases para progresar a nivel profesional y, quién sabe, quizás nos sirva de parapeto frente al brillo excesivo de la tecnología.

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6.- El poder de las historias

Cada vez estoy más convencido de la importancia del poder que tienen las historias. Sí, también cuando vamos a buscar empleo o a presentar nuestra cartera de servicios.

No debería ser complicado, ¿no?. En definitiva, se trata de nuestra propia historia. Pues, nada más lejos de la realidad. Porque, como para casi todo lo que tenga que ver con nuestro proyecto profesional, el conocernos es uno de los pasos fundamentales sobre los que “apuntalar” el resto del trayecto y la mayoría de las actuaciones (¿has llegado hasta aquí y todavía no te has puesto a ello?).

Anímate a reflexionar sobre los aspectos citados más arriba, y trata de preparar un relato. Cada cual sabrá cuál es el formato con el que se siente más cómodo (escrito, audio, vídeo, dibujo) y en el que, amén de tus fortalezas, también aparezca alguna “laguna” (por aquello de parecer más “humanos”, falibles y creíbles) y, teniendo en cuenta el entorno en el que lo tengas que presentar, lo encamines a conectar con tu interlocutor/a –y, créeme, ¡esto no tiene precio!-, a presentar de manera atractiva –y atrayente, aquellos aspectos por los cuales eres la persona adecuada para que te asignen un dorsal de la empresa o proyecto.

Por supuesto, esto no tiene nada que ver con aprenderte las 100.001 respuestas más adecuadas a una entrevista de trabajo. ¡Mira que si se te olvida una y, encima, cae! Aprovecha y abunda en tus palabras clave.

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7.- Aprendibilidad

Invierte en tu formación. “Aprendibilidad”, “aprender, desaprender y volver a aprender”, “aprendizaje a lo largo de toda la vida”, “aprender a aprender”... son conceptos cada vez más manidos y que, no por ello, acaban de implementarse.

Que la formación es un “seguro” frente a los vaivenes del mercado laboral, es un hecho que ya pocxs (algunx hay) discuten. En un entorno marcado por la globalización, la transformación digital, la economía colaborativa y cada vez más polarizada, la “caída” del producto a favor del servicio y el envejecimiento de la población, entre otros, donde muchas de las tareas que venimos desempeñando, cuando menos van a variar, donde algunos empleos (está por ver cuántos) desaparecerán, donde surgirán nuevos y la mayoría vinculados a la digitalización; la formación, también en competencias digitales, tanto de jóvenes como de adultos, de profesionales en desempleo como de profesionales “activos”, de colectivos vulnerables, parece una receta a tener en cuenta.

Ahora bien y, como habrás podido ir deduciendo de los apartados anteriores, también aquí, parte de la responsabilidad es de cada unx de nosotrxs. Que las empresas o las administraciones nos faciliten el acceso a formación para nuestro crecimiento profesional, es su responsabilidad pero, no menos importante es que nosotrxs, a la hora de encaminar nuestro(s) objetivo(s), tomemos consciencia de aquellas competencias sobre las que nos vendría bien profundizar o incorporar.

No hablo de cursos, ni de encadenar una formación tras otra, ni siquiera de una inversión tipo máster o postgrado (“costosa” en tiempo y dinero), hablo de diseñar un plan en el que he de pergeñar aquellas competencias que voy a incorporar a mi mochila y para las que, por qué no, quizás pueda empezar por alguna formación tipo mooc que, además, es gratuita.

Amén de incorporar competencias, “enriquecerás” tu perfil y tu propuesta estarán actualizados, serán más atractivos, incrementarás tus opciones laborales y escaparás de las garras de la obsolescencia. ¿Se te ocurre algún otro beneficio?.

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Para saber por dónde van los tiros te recomiendo que revises lo siguiente, Competencias que demandan los empleadores (Cedefop). Y, por si quieres empezar ya: Skillopment de Raúl Hernández. ¿Te atreves a dar forma a tu PLE (entorno personal de aprendizaje)?.

¿Y si un trozo de madera, descubre que es un violín?
Arthur Rimbaud

Bueno, hasta aquí. Soy consciente de hay muchas otras variables (objetivos, estrategia, plan o comunicación) a las que merece la pena prestar atención, si nos referimos a empleabilidad y empleo.

  • Un empleo cuya tasa, a pesar del desempleo existente, se ha incrementado de manera considerable.
  • Un empleo al que muchxs jóvenes, aun formando parte de la generación más preparada de la historia, o no tienen acceso o lo tienen en unas condiciones que no les permiten llegar a fin de mes con cierta “holgura”.
  • Un empleo que, con la robotización & Cia, está en riesgo de sufrir, cuando menos, cambios de cierto calado.
  • Un empleo en el que frente al “contrato único” han aparecido (y se van consolidando) otras formas de “compromiso” con las distintas organizaciones (¿te atreves con los proyectos paralelos?).
  • Un empleo para el que la capacitación (también de los colectivos más vulnerables) debería asomar como prioridad.
  • Un empleo que, como poco, nos mantendrá “ocupadxs” en torno a 40 años.
  • Un empleo para el que, sí o sí, hemos de invertir en nuestra empleabilidad (entendida como responsabilidad compartida) en aras de continuar aportando valor, amén de generar oportunidades laborales.

¿Es que acaso no eres el/la protagonista de tu desarrollo personal/profesional?, ¿te apuntas a la mentalidad knowmad?, ¿no te parece que siempre estaremos buscando empleo?.

Ah, casi se me olvida, alimenta tu curiosidad, inténtalo más de una vez (a veces, es cuestión de insistir), atrévete con algo diferente (proactividad), pon la mirada en tus objetivos (sueños). Ya sabes, piensa en grande y actúa en pequeño.

No fuerces, cuídate, gestiona tu marca (¡Grande, Elena Arnaiz!), no pierdas de vista tus valores, defiende tu estilo - tu manera particular de hacer lo que haces- y, sobre todo, ponte en valor.

Maxi Peñas Bautista
Orientador Laboral - Ayuda a personas a mejorar su empleabilidad para lograr sus objetivos profesionales.
https://maxipenas.wordpress.com

 

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